Pedro Segundo Tavacca

miércoles, 27 de abril de 2011

EL AUTOCONOCIMIENTO ( VI )

EL AUTOCONOCIMIENTO ( VI )

“El hombre permanecía en un estado de perfección espiritual,
muchísimo más alto que en el presente, desde el cual ha
descendido a un estado más material en una grosera forma
corpórea. Se debe reascender a la altura de la cual se ha
descendido”.
(Carta de los Maestros Rosacruces Nº I “Sabiduría Divina”)


En Autoconocimiento V y anteriores hemos intentado bosquejar la trayectoria de la
humanidad para llegar al grado evolutivo en que actualmente se encuentra, como
así también las trabas en las que estamos atrapados y de las cuales progresivamente
podremos liberarnos si tomamos este tema con la pasión y seriedad que merece. Tal es
el objetivo de estas reflexiones redactadas en forma sucinta y con la menor cantidad
posible de palabras para su más claro entendimiento. Los Maestros Rosacruces
expresan reiteradamente que el autoconocimiento es la llave con la cual se abre el portal
que conduce al esclarecimiento de todos los problemas que se nos pueden presentar en
nuestra vida. En esta difícil tarea no estamos desamparados porque los que están
recorriendo el Sendero, desde antes que nosotros hubiéramos comenzado, nos hacen
conocer sus experiencias vividas. No accidentalmente están unidos en las llamadas
Escuelas de Misterios que trabajan en forma muy reservada y anónima, alejadas del
mundo, pero dentro de la mayor armonía. Periódicamente se hacen presentes ante el
gran público para dar su Mensaje como también lo hizo alrededor de hace cien años la
Orden Rosacruz a través de Max Heindel. No existe competencia entre los integrantes
de esas Escuelas de Misterios, originadas algunas desde tiempos lejanos, dejando
escritos de los cuales hemos escogido algunas Reglas espirituales impregnadas de
tibieza poética y mística. Algunas dicen lo siguiente:

“Antes que el alma pueda erguirse ante la presencia de los Maestros
sus pies tienen que haberse lavado en la sangre del corazón”

Esta regla tiene un sentido simbólico y significa que cuando el yo o el ego, indicativos de
la separatividad o sea el egocentrismo, va desapareciendo o muriendo en sentido
figurado pierde la vitalidad, la cual está representada por la sangre que desde el corazón
corre por el cuerpo hasta los pies. La unicidad o la separatividad, como lo hemos
comentado, se potenciaron a través de las edades y cuando se va desgastando
parecería que a la persona le sobreviene un estado similar al de la muerte. La Biblia en
algún pasaje dice con sabiduría que “aquel que pierde su vida gana la Vida Eterna”, por
cuanto se está realizando el objetivo de nuestra existencia, cual es la expansión de la
conciencia y la liberación de la pesada carga de la materia. Las Reglas que estamos
comentando encierran verdades que los estudiantes hemos de meditar profundamente
porque las pruebas y las experiencias se van incrementando a medida que avanzamos
en el Sendero. Bien decía Max Heindel que se asemeja a una iglesia que es muy ancha
en su base en la cual hay amplitud y libertad para hacer muchas cosas pero a medida
que se asciende en el edificio las libertades van disminuyendo. Así el campanario tiene
menos superficie que la base o sea que hay una menor tolerancia para equivocarnos
hasta que la permisión es nula cuando se llega a la cruz, que simbólicamente se puede
comparar con el final del Sendero de la evolución humana.

“Antes que la voz pueda hablar en presencia de los Maestros
debe haber perdido el poder de herir”

El poder de hablar es un gran privilegio y por lo tanto debe usarse con alta
responsabilidad. Desde muy antiguo se dice que nuestras palabras deben ser
agradables, oportunas y veraces. No es suficiente que lo que uno supone como
verdadero sea manifestado sino que es necesario que se exprese en el momento
adecuado. Tampoco es necesario que se diga todo lo que uno piensa y de lo cual está
convencido, porque generalmente decimos muchas cosas innecesarias. Una persona
desordenada se expresa también en forma desordenada porque el pensamiento y la
palabra van unidos, por lo cual el que habla permanentemente con seguridad habrá de
decir cosas desacertadas. Cuando formulamos críticas ásperas hacia cualquier persona
la estamos dañando porque la palabra, tanto escrita como pensada, tiene una regencia y
realidad tangibles, pero el perjuicio también recae sobre el que efectúa la crítica.
El que tiene propensión a buscar defectos en los demás indudablemente corre el riesgo
de detenerse en su evolución por cuanto malgasta sus energías en ese quehacer que en
nada lo beneficia. Así como el aire que respiramos es una urgente necesidad para
sustentar nuestro cuerpo, el autoconocimiento resulta prioritario para clarificar nuestro
mundo interior donde se originan las convicciones, creencias, temores y todo aquello
que está radicado en lo que llamamos el inconsciente. La natural pregunta que ahora
aquí se plantea es por qué se considera un privilegio “hablar en presencia de los
Maestros”. Indudablemente quién ha iniciado el camino del despertar espiritual, vive una
experiencia renovadora cuando se pone en contacto con una persona de alto relieve, tal
como lo relató Max Heindel en el capítulo “Experiencias personales” del libro “Cartas
Rosacruces”. Así él se expresaba: “Algo había en él que atrajo mi atención, quizás fue la
tranquilidad suprema de su alma reflejada en sus ojos. Su cabello era gris y su mirada
tan bondadosa que cuando pasó delante mío intuitivamente llevé la mano al sombrero,
saludándome él también muy amablemente.”… “Hablamos de los misterios de la
Naturaleza y siempre que hablaba de la magnitud y grandeza de la Creación, parecía
estar poseído de sobrenatural entusiasmo. Me sentí algo confuso y deprimido ante su
sabiduría superior y me maravillaba el pensar cómo podría haber adquirido sus
conocimientos.”
Estar en presencia de un iniciado es una experiencia inolvidable, así lo expresó Max
Heindel y un fervoroso anhelo de todo estudiante espiritual debe ser alcanzar el grado
de discipulado para lo cual debemos gozar de las necesarias condiciones personales.
Ese privilegio no se consigue con ofrendas de ningún tipo, ni con el atesoramiento de
conocimientos librescos sino con la pureza de nuestro mundo interior. Este es el
fundamento de la emisión de estas modestas páginas que esperamos poder continuar el
año próximo con la participación de todos los que se sientan atraídos por el tema.
“Como es arriba es abajo”, dice el Principio hermético, por lo cual ahora el
acontecimiento cósmico del advenimiento de la Era de Acuario, por las razones que
oportunamente consideraremos, puede allegarnos cambios en los aconteceres de
nuestra vida si obramos inteligentemente. Si a eso le agregamos el hecho de la actual
celebración de la festividad Navideña, puede decirse que éste es un momento propicio
para que desde estas modestas páginas recibas los más sinceros augurios de felicidad
duradera basada en el bien más caro para el ser humano: SABIDURÍA.

Muy afectuosamente.

Pedro S. Tavacca
(tavacca.pedro@gmail.com)

24 de diciembre de 2010

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